Vistas de página en total

viernes, 13 de mayo de 2011

Homenaje a Rene del Risco por "El viento Frio"


El circulo literio El viento Frio (CLEVF)le realizo un homenaje al Natalicio del gran escritor Rene del Risco.

Un momento donde las emociones estaban a flor de piel, sobretodo cuando la gran escritora Rossalina Benjamin le contesto una carta a Rene, que el mismo se habia escrito.

(Homenaje a René del Risco Bermúdez en el 74 Aniversario de su Natalicio)











Y esta otra carta, bien podría estar fechada de este modo:





Parque Colón,

bancos alejados de los niños, turistas y demás,

Zona Colonial, Santo Domingo

Mayo 9, 2011.



Señor René del Risco





Añorado René:



Hoy, desde aproximadamente a las 3:00 pm,

celebramos en tu ausencia, tu cumpleaños número 74.

Y lo más probable es que se alargue hasta la noche.

¡Cómo lo habrías disfrutado, viejo!

Quizàs habrìa aquí, en la Feria del Libro, una calle con tu nombre.

Sabemos que, al menos, tu seguidor Miguel D. Mena, habrìa insistido en ello,

y lo habrìan permitido...¡claro! siempre que no se pintara nada de amarillo.



Tambièn es casi seguro que te habría gustado este cartel

donde, junto a tu foto más famosa, ponemos en letras alegres

" Cumpleaños de Renè, Poeta y Cumbanchero"



Y, sí, es obvio, también pensamos en tu carta.

Y es que no te creemos esas dotes de adivino de tu propia muerte,

ni creemos que fuera simple y llana coincidencia.

Pero, no nos malinterpretes,

tampoco pensamos que lo estabas planeando.

Eso sería demasiado fácil,

demasiado ajeno a ti

que tragaste con tus pasos

todo el terror de la luz diurna de la ciudad

para volcarlo en las noches de whiskeys dobles,

y en la mirada vacía de tantos ojos anónimos,

que, aún hoy, siempre dicen "me falta".



Tú que viste el miedo enseñando los mismos paisajes,

el dolor concurrido

de tanta sonrisa despistada,

el fragor insoportable en los oídos,

de la sangre de los camaradas muertos en batalla,

asesinados en la càrcel

o muertos descuidadamente en su cama

junto a los hijos aún dormidos,

o muertos bárbaramente en alguna brutal emboscada

de un abril, tan bochornoso como aciago.



He aquí tu legado para nosotros:

Estas sombrías estelas de amargura

irguiéndose en tu palabra inquieta,

expandiéndose, en el superficial alivio de las mismas cosas.



Las tardes caminando apresuradas

a ningún lado por la calle El Conde.

La amargura, sí,

además del tedio febril de tantos círculos concéntricos en torno a las palabras.

La amargura, ahora,

en los libros lejanos

con sus páginas manchadas del café repetido,

de los mismos cigarros,

del lamento obligado,

de la pausa aburrida,

del bostezo

y la comparsa nefasta

de estos días huérfanos de asombro,

sin una mísera espina que agujionee la sed dormida.



No. No podía ser de otro modo.

Tú, simplemente, lo sabías.

Y así fue. Moriste trágicamente en tu país,

y mueres una y otra y otra vez,

sin muchos aspavientos, en esas luces que repentinamente

se suicidan contra los postes de una penumbrosa calle colonial,

en el cerebro adolescente fulminado a diario por la pantalla del Black Berry

y hasta en las faltas gramaticales de cada dominicano integrante de Facebook que se declara en su Estado: aLaNtE y PykO kN mI aIfOn nW k Me VaJaRoN d LoS YuNaIrEs,

cuando, en cambio, lo que deberìa decir ahì tambièn es: Muerto tràgicamente en mi paìs.



Y , nosotros, con una ingenuidad casi morbosa,

del mismo modo en que se embelesa un niño

mirando ahogarse una hormiga en una gota de leche derramada

accidentalmente en la mesa,

te vemos retorcerte en cada línea que escribimos,

como para aguantar hasta el final a duras penas,

la incòmoda nostalgia de lo jamás vivido.



Y todos, entonces, nos vamos desdibujando minuto a minuto

con malos chistes y risas tristísimas,

sentados a la misma mesa en que solìas sentarte en La Cafetera

o intentando desentrañar a Hume, a Voltaire o a Kant,

al mejor estilo caribeño,

en este banco del Parque Colón,

mientras un chico vestido de Michael Jackson

se afana en deleitar a unos niños,

paradójicamente, por nada.







Nos envuelven aires de una insulsa fatalidad,

la era nos doblega y acorrala como a potros salvajes

en un décimo piso

Y nos vamos quedando callados

sobrecogidos por la misma súbita zozobra.



"Ahora estamos frente a otro tiempo..." -Nos repetirías hoy con voz raspada,

después de estornudar tras la primera calada

de tu quinto Montecarlo,

y de nosotros mirarnos preocupados

por un posible cáncer en ciernes-

"Ahora estamos frente a otro tiempo, muchachos, recuerden".

Pero no podemos evitarlo,

el juego se nos fue volviendo triste, René,

ya hemos vagado muchos días por entre estos muros culpables,

somos herederos del mismo incomprendido desasosiego

que te desgarró letra a letra

por las venas de esta misma traidora ciudad,

en la que un día, antes que nos descabezara el hastío,

asumimos la atrevida intención de ser nosotros tus jirones,

y aquí vamos, René,

anudados por esta rara soledad,

por la oscura aversiòn a una vida tras absurdos cerrojos.



Eufóricos de angustia,

sintiendo ese pinchazo ocasional desde la piel hasta la almohada,

desdeñamos las escaramuzas del sueño.

Convocados por el fastidio unànime por lo habido,

que nos obliga a reinventarnos a cada paso...

nos vamos alejando de todo...



Ya hemos sido nòmadas mucho tiempo,

y es que hay un no sé qué, llamándonos, perversamente,

hacia el abismo extrañado,

hacia el descuido de las horas que nos torturan la conciencia

desmayàndose en torno a nuestras voces,

y a tu voz, màs clara hoy que nunca,

urgièndonos a atrevernos a salir,

a apresurarnos,

como quien teme perder la ùltima guagua,

a regresar a la gloriosa claustrofobia

que nos convoca a emprender

este diario caminar hacia otro tiempo.



Y aqui vamos,

habitantes de este viaje incierto,

amordazando las dudas, destronando silencios y vahìdos,

del espacio robado al coraje de este pensativo y ojeroso 9 de mayo sin tì,

que se niega, sin embargo, a ser completamente triste.

Rossalina Benjamin

No hay comentarios:

Publicar un comentario